A partir de 50.000 €, la reclamación entra en territorio donde la inversión procesal se justifica sin dudas y donde es viable apoyar la demanda con medidas cautelares de embargo preventivo desde el primer momento. La preparación de la prueba y la estrategia de presión sobre el deudor son esenciales.
Reclamaciones contra contratistas, distribuidores o clientes industriales por importes elevados, generalmente acumulación de varias facturas durante meses.
Pagarés impagados de elevada cuantía. Juicio cambiario con solicitud inmediata de embargo cautelar; en su caso, complementado con anotación preventiva sobre inmuebles del firmante.
Resolución de contratos mercantiles complejos con cláusula penal, lucro cesante o daño emergente sustancial. Frecuente apoyo en pericial económica.
Reclamación de principal e intereses de préstamos entre sociedades, especialmente cuando se han documentado con garantías personales que también pueden reclamarse.
Cuando hay indicios fundados de insolvencia y el deudor no afronta sus pagos generalizadamente, instamos el concurso para forzar el cobro vía masa concursal.
Vía habitual: juicio ordinario con cautelar de embargo preventivo desde el inicio. En este tramo es esencial asegurar el resultado antes de que el deudor descapitalice; por eso solicitamos embargo preventivo sobre cuentas bancarias, inmuebles, vehículos y créditos frente a terceros al tiempo de presentar la demanda. Si el deudor se encuentra en situación de insolvencia, evaluamos el concurso necesario como herramienta de presión real.
En este tramo trabajamos preferentemente con fee fijo + cuota litis sobre lo efectivamente recuperado. Cuando la solvencia del deudor está confirmada por informe patrimonial previo, podemos asumir el caso íntegramente a cuota litis sin desembolso para el cliente más allá de tasas judiciales y peritos.